Vivir con hepatitis C

 Este artículo está tomado del folleto de SOS Hepatitis “Ser Hepatitis # 2: Viviendo con Hepatitis C “.

Usted padece hepatitis C. No necesariamente significa que esté enfermo o que alguna vez lo vaya a estar. Sin embargo, el diagnóstico de la enfermedad es un shock. Muchas preguntas se agolpan en su cabeza. ¿Por qué yo? ¿Cómo contraje este virus? ¿Puedo contagiar a mi entorno? ¿Tendré que tomar medicación? ¿Es serio? ¿Se puede curar la hepatitis C? ¿Debería cambiar mis hábitos?

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Realmente no se nada sobre la enfermedad

Después de la conmoción que siente después de descubrir que ha contraído con el virus (HCV), es muy importante obtener respuestas a las preguntas que se hace a sí mismo. Establecer una relación de confianza con su médico es esencial para el futuro: para hacerlo, evite ponerse en una posición infantil. Tiene derecho a obtener todas las explicaciones que quiera. Si necesita información adicional, su médico debe derivarle a otros servicios.

Cómo preparar su visita

Antes de la consulta, anote en un cuaderno pequeño las preguntas que desea formular. Aunque no siempre es fácil, intente abordar los problemas que le preocupan sin aprensión.

 

¿Con quién hablar y cómo?

La hepatitis C sigue siendo un tema difícil de hablar. Estar bien informado antes de hablar con nuestros seres queridos ayuda a presentar la situación con claridad, a no preocuparse demasiado por los demás sobre nuestro estado de salud y a anticipar posibles reacciones negativas. Hemos aprendido con el tiempo a adoptar diferentes actitudes de acuerdo a nuestros interlocutores.

No tiene que hablar de eso si no quiere. Sin embargo, para su equilibrio personal, se recomienda abrirse a al menos una persona. Busque apoyo a su alrededor: no necesariamente íntimo.

 

¿Puedo contagiar a mi entorno?

  • El virus de la hepatitis C se transmite a través de la sangre. Por lo que no hay riesgos en la vida cotidiana. Puede besar, tocar, usar inodoros y lavadoras comunes. Es inútil lavar los platos de una manera particular.

El virus de la hepatitis C no se puede contagiar por la saliva, la tos, ni el sudor.

  • Por el contrario, evite compartir elementos que puedan estar en contacto con la sangre, especialmente artículos de tocador: máquinas de afeitar, cortaúñas, pinzas, cepillos de dientes, equipos dentales.
  • Para la higiene íntima femenina, haga como las demás mujeres: coloque las compresas usadas en bolsas bien selladas y deséchelas en la basura.
  • Los consumidores de drogas nunca deben compartir su material de inyección ni de esnifar (jeringas, algodones, cucharas, pajitas, etc.).

No entre en pánico en caso de una pequeña lesión: si la piel de una persona está en contacto con nuestra sangre, no hay riesgo de contagio. Para que el virus se transmita, necesita una “puerta de entrada”: cuando la piel está intacta, actúa como una barrera.

Para estar perfectamente tranquilo si un ser querido lo está tratando, puede sugerirle que use guantes. Limpie la herida con un desinfectante y cubra con un vendaje. Es recomendable notificar a su dentista y a otros profesionales de la salud (enfermera, acupunturista, etc.) con quienes pueda estar en contacto. Si informarle a estas personas es un problema para usted, no se sienta culpable: sepa que los cuidadores deben aplicar las mismas medidas de precaución a todos los pacientes.

Trucos y consejos

Acostúmbrese a separar sus artículos personales de los demás en su hogar, especialmente si tiene niños.

 

¿Debo ser más cuidadoso en mi vida sexual?

El riesgo de transmisión sexual del VHC es muy bajo. Simplemente protéjase en situaciones donde sea posible el contacto con la sangre: use preservativos durante los periodos de menstruación (si es una mujer contagiada), en caso de infecciones genitales (p. Ej., Herpes), de lesiones en los órganos sexuales. Fuera de estas situaciones, cuando vivimos en una relación “estable”, se pueden tener relaciones sexuales sin preservativo.

Si tenemos múltiples parejas sexuales, siempre se recomiendan los preservativos, principalmente para protegerse contra la infección por otras infecciones (hepatitis B, VIH / SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual).

¿Puedo quedarme embarazada?

El embarazo no está contraindicado para las mujeres con el virus de la hepatitis C, excepto durante el tratamiento. El riesgo de transmisión del VHC de la madre al bebé, menos del 5%, sería en el momento del parto.

Es posible que desee considerar el tratamiento contra el VHC antes de la concepción para tratar de eliminar el virus o reducir el riesgo de transmisión. En caso de que el bebé esté contagiado, debe saber que la evolución de la hepatitis C en un recién nacido es benigna.

Un niño nacido de madre con VHC debe recibir atención médica específica durante su primer año.

La coinfección de la hepatitis C y el virus del SIDA

Para las futuras madres infectadas con hepatitis C y VIH / SIDA, el riesgo de transmisión del VHC al bebé es mayor: alrededor del 20%.

 

¿Debo cambiar mis hábitos?

Dieta

La mayoría de los médicos te dicen que no cambies tus hábitos alimenticios. En teoría, ningún dato médico justifica una dieta específica, a menos que tenga sobrepeso.

Pero si su comportamiento alimentario es un poco anárquico, aproveche la oportunidad para cambiarlo. Las reglas que benefician a todos son aún mejores para ti. Es necesario vigilar su alimentación, evitar el exceso de grasa y azúcar, favorecer las verduras, las frutas, los alimentos con almidón, el pescado, las carnes blancas y los productos lácteos.

Dependiendo de la etapa de su enfermedad, es posible que no quiera comer una categoría particular de alimentos. Nuestro lema: no privarse, pero tampoco forzarse uno mismo.

Alcohol

Este es un tema importante. Los especialistas son inflexibles: debe eliminar todo el consumo de alcohol. En la práctica, el problema es complejo.

Pregúntate primero sobre tu relación con el alcohol: ¿es esencial? ¿Se siente capaz de prescindir o reducir su consumo?

Debe saber que la evolución de la hepatitis C es cuatro veces más rápida para los bebedores excesivos, es decir, aquellos que consumen más de 20 gramos de alcohol por día. Esto equivale a tres copas de vino para un hombre, dos para una mujer. Si usted es más o menos dependiente del alcohol, o si solo se siente frágil, hable con su médico.

Trucos y consejos

Para evaluar su consumo de alcohol, hágase estas cuatro preguntas:

  • ¿Alguna vez sintió la necesidad de reducir su consumo de bebidas alcohólicas?
  • ¿Alguna vez su entorno ha comentado su consumo?
  • ¿Alguna vez ha sentido que está bebiendo demasiado?
  • ¿Alguna vez necesitó alcohol por la mañana para sentirse bien? Si respondió que sí dos veces, es mejor que hable con su médico.

Si usted es un bebedor ocasional y moderado, la implementación de un nuevo comportamiento depende, por supuesto, de su estado de salud. En caso de hepatitis grave, el alcohol debe estar prohibido. En otros casos, debemos evitar excesos. Pero, a menos que sea una contraindicación absolutamente médica, podemos beber un vaso de vino al día durante una comida. El alcohol en ayunas es más dañino para nosotros, así como los alcoholes fuertes, que es mejor evitar. No beber no significa cortar toda la conexión con su entorno. No rechaces las invitaciones porque no consumes alcohol. Es muy importante seguir saliendo, mantener una vida social.

Trucos y consejos

En una fiesta o cena, sus amigos pueden alentarlo a beber, especialmente si desconocen su infección por el VHC. No siempre querrá justificarse y explicar por qué se niega. Algunos de nosotros hemos encontrado la manera de hacer la vida más fácil. Llene su copa con vino y beba muy lentamente. Durante este tiempo, nadie le servirá nuevamente. También puede reemplazar el champagne con agua con gas, ponche con jugo de naranja: evitará preguntas.

Higiene dental

La hepatitis C puede alterar la producción de saliva, que tiene un papel protector para los dientes. La boca seca influye en el estado de las encías. Además, los tratamientos para la hepatitis C a menudo son dañinos para los dientes. Por lo tanto, debe tomarse en serio la higiene dental para prevenir estos problemas y realizar un seguimiento muy regular.

 

¿Qué puede perturbar mi vida diaria?

Cansancio

Este es un fenómeno recurrente para usted. Es importante hablar con su médico, quien debe hacer un diagnóstico de fatiga: puede estar relacionado con el VHC, el estrés o alguna otra causa. Un cansancio presente en la mañana puede ser uno de los síntomas de un estado depresivo.

Para muchos de nosotros, la fatiga se extiende a lo largo del día. Dependiendo del estadio de la enfermedad, puede provocar incapacidad para trabajar o realizar tareas domésticas. A veces, este cansancio puede ser realmente incapacitante, lo cual no es necesariamente comprendido por quienes lo rodean y puede desencadenar conflictos dentro de sus familias. Debemos aceptar el hecho de estar cansados ​​y tratar de manejarlo todos los días: explicar a sus seres queridos, obtener ayuda, no dude en pedir una baja por enfermedad a su médico, organizar sus días.

Si tiene que ser eficiente en un momento específico, es mejor descansar un poco. Disfrute del fin de semana para dormir, pero no deje que la fatiga invada su vida: tiempo libre para el ocio, dedicado a las actividades que le gustan.

Trucos y consejos

Los tiempos cortos de sueño en el día son beneficiosos. Una siesta de veinte minutos puede ser suficiente para sentirse mejor. Otro consejo para relajarse: tomar una ducha masajeando las áreas cervical y lumbar.

Ansiedad

La calidad de vida de una hepatitis está muy relacionada con su experiencia psicológica. La importancia de la ansiedad a menudo depende de la falta de diálogo y apoyo de la familia y la falta de información sobre el curso de la enfermedad.

Las dificultades de fatiga y recuperación también afectan la moral. El silencio es la peor solución. Necesitamos hablar. Esto le permite relativizar, expresar sus ansiedades, compartir sus problemas con los demás. Puede encontrar ayuda de un profesional (psicólogo, psiquiatra), una asociación o un grupo de habla. Sobre todo, no te quedes a solas con tus preguntas.

 

Escritura: Marianne Bernède

Validación científica: Pr Pierre Opolon, Dr. Pascal Melin, Dra. Marie-Noëlle Hilleret